
Tras semanas de denuncias públicas, el activista Deiby Martínez Cortés, fundador de la ONG Protección Canina Mundial, reconoció que la movilización ciudadana y mediática ha comenzado a generar resultados en el caso de los animales abandonados en el lote del antiguo Idema en Valledupar. Aunque celebra los primeros pasos dados por las autoridades, advirtió que el proceso aún es insuficiente.
“El abandono fue cruel e inhumano. Pero gracias a quienes no se callaron y a quienes ejercieron presión, hoy podemos decir que algunos de estos animales están recibiendo ayuda”, expresó Martínez Cortés.
Inicio de una respuesta institucional tras la tragedia
El caso se hizo visible luego de que una perrita y sus crías murieran atropelladas por maquinaria pesada durante un operativo de desalojo ordenado por la Alcaldía de Valledupar, sin protocolos para salvaguardar la vida de los más de 200 animales que habitaban el terreno.
A raíz de la denuncia, la Secretaría de Salud municipal reactivó —tras años de inoperancia— el Centro de Bienestar Animal, trasladando 53 perros y 6 gatos al lugar para recibir atención veterinaria, esterilización y preparación para adopciones responsables.
Sin embargo, al menos 9 perros siguen sin ser rescatados, y el avance en el caso de los gatos ha sido más lento debido a la dificultad de captura segura, especialmente en el caso de gatas preñadas y lactantes.
Casos sensibles entre los rescatados
Entre los animales trasladados se encuentran dos perritas lactantes, cada una con seis cachorros, y una tercera perra en estado avanzado de gestación. Estos casos subrayan la urgencia de garantizar protección con enfoque diferencial y asistencia técnica real.
“No se trata de felicitaciones, se trata de hacer lo correcto. Esto es una medida correctiva tras una omisión institucional grave. Y aún estamos lejos de la solución completa”, señaló el activista.
Exigencia de garantías y seguimiento continuo
Martínez Cortés recalcó que el Centro de Bienestar Animal no debe entenderse como una clínica para mascotas particulares, sino como un espacio público que el municipio —obligado por la Ley 2054 de 2020— debe mantener operativo y enfocado en animales desamparados.
“Esto no es un favor del alcalde. Es un deber legal. Y no puede quedar en un operativo simbólico”, insistió.
Reconocimiento al papel fundamental de Huellitas Callejeras
Durante todo el proceso, la fundación local Huellitas Callejeras Valledupar ha sido el principal apoyo en terreno. Con más de seis años atendiendo a los animales del lote, esta organización asumió la emergencia sin respaldo oficial.
“Sin el trabajo constante de Huellitas Callejeras, muchos de estos animales no estarían vivos. Su experiencia y compromiso deben ser reconocidos e integrados formalmente al proceso”, enfatizó Deiby Martínez Cortés.
Condiciones mínimas para una atención real
Desde Protección Canina Mundial se enumeraron cinco condiciones fundamentales que deben cumplirse para garantizar que el proceso no sea incompleto ni cosmético:
- Incluir a todos los animales, no solo perros: gatos y animales en estado reproductivo también deben ser atendidos.
- Brindar atención veterinaria integral: vacunas, desparasitación, esterilización.
- Ejecutar adopciones responsables, con criterios técnicos y seguimiento.
- Articular con organizaciones locales conocedoras del caso.
- Garantizar la vigilancia de la Personería Municipal para evitar retrocesos o simulaciones.
“Lo ocurrido en Valledupar es una prueba para medir el compromiso real de una administración con la vida, la ley y el respeto por los seres más vulnerables. Seguiremos atentos, vigilantes y dispuestos a denunciar si es necesario”, concluyó Martínez Cortés.







