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La Corte Constitucional volvió a pronunciarse a favor de la vida animal al reiterar que los animales no son simples instrumentos del hombre, sino seres sintientes con un régimen especial de protección. A través de la sentencia C-332 de 2025, el alto tribunal eliminó de la normativa la visión que los reducía a su utilidad, lo que fortalece la cultura de respeto hacia los animales y supone un paso en la construcción de una relación más armónica entre personas, medio ambiente y otras especies.

El activista animalista Deiby Martínez Cortés resaltó que esta decisión modifica de manera significativa la ética profesional de veterinarios y zootecnistas, quienes, a partir de ahora, deberán orientar su trabajo bajo principios de bienestar, protección animal y reconocimiento de la sintiencia, dejando atrás el enfoque instrumental y utilitarista que prevalecía en el código ético.

Aunque el Código Civil continúa definiendo a los animales como bienes, la Corte Constitucional aclaró que están sujetos a un régimen especial de protección y recordó que el maltrato injustificado se encuentra prohibido por la Constitución. Con este fallo, se reafirma la ruta que inició en 2010, cuando por primera vez se reconoció en una sentencia la existencia de un mandato constitucional de protección hacia los animales no humanos.

Para Martínez Cortés, este pronunciamiento pone a Colombia en sintonía con tendencias internacionales. Países como España (2022) y Francia (2015) han reformado sus legislaciones para reconocer jurídicamente la sensibilidad de los animales, lo que evidencia un cambio global hacia una ética más compasiva y respetuosa.

“Este es un triunfo no solo para la causa animalista, sino para toda la sociedad que avanza hacia un modelo de respeto y compasión con los animales”, aseguró el activista.

La sentencia C-332 de 2025, además de transformar el ejercicio profesional, refuerza la idea de que los animales merecen una protección constitucional efectiva y contribuye a consolidar una cultura donde la vida de los animales sea valorada más allá de su utilidad.