
El activista y defensor animal Deiby Martínez Cortés, fundador de la ONG Protección Canina Mundial, denunció la grave situación de desnutrición que enfrentan miles de perros callejeros y animales en zonas rurales de Colombia. Asegura que se trata de una crisis estructural e invisibilizada por la falta de políticas públicas y por la indiferencia institucional.
“La desnutrición es una de las expresiones más crueles del maltrato, porque no genera escándalo: el hambre no grita, pero mata en silencio”, afirmó Martínez Cortés. Según el activista, este drama es cotidiano en regiones empobrecidas del país, donde la ausencia de recursos afecta tanto a humanos como a los animales que conviven con ellos.
Zonas más afectadas y carencia de agua
Departamentos como La Guajira, Chocó, Magdalena, Bolívar, Sucre, Caquetá, Putumayo y zonas rurales del Huila presentan un panorama alarmante. De acuerdo con cifras oficiales, en muchas áreas rurales menos del 51 % de la población accede a agua potable, una situación que impacta directamente a los animales.
“La crisis es tan profunda que en algunas regiones ni los niños tienen comida. En ese contexto, los perros quedan relegados, hambrientos y deshidratados”, agregó el activista. En La Guajira, por ejemplo, el acceso al agua en zonas rurales fue apenas del 22 % en 2022, según el Ministerio de Vivienda.
Aunque no hay datos oficiales consolidados, organizaciones como Doctor Pet estiman que entre 200.000 y 300.000 perros viven en las calles de Colombia.
Factores estructurales del problema
Martínez Cortés identificó cuatro causas principales de la desnutrición canina:
- Pobreza extrema: cuando una familia no puede alimentarse, es poco probable que pueda atender a sus animales.
- Ausencia de políticas públicas: no existe un sistema nacional de atención nutricional para animales sin hogar.
- Prácticas culturales nocivas: algunas regiones aún conciben a los perros como herramientas sin derechos.
- Impactos del cambio climático: sequías y lluvias extremas agravan la escasez de alimentos y refugio.
“La Ley 1774 dice que los animales son seres sintientes, pero en el territorio esa frase es letra muerta si no hay recursos ni voluntad política”, puntualizó.
Acciones en territorio: lo que sí se está haciendo
La ONG Protección Canina Mundial ha distribuido más de cinco toneladas de alimento en zonas rurales del Huila, Tolima y Caquetá. Las brigadas también ofrecen primeros auxilios veterinarios, desparasitación y orientación sobre tenencia responsable.
“Hemos visto perros tan débiles que ni se levantan. Madres sin leche, cachorros comiendo barro. Es desgarrador. Y lo más grave: las autoridades locales ni siquiera entregan una libra de comida”, denunció.
Propuestas urgentes al Estado
Desde la ONG, Martínez Cortés ha propuesto varias medidas que deberían adoptarse de inmediato:
- Incluir la atención animal en programas como PAE o Familias en Acción.
- Crear bancos de alimento animal administrados por redes comunitarias.
- Realizar brigadas veterinarias periódicas con énfasis nutricional.
- Desarrollar campañas educativas permanentes sobre alimentación, esterilización y derechos de los animales.
Una crisis que no se puede seguir ignorando
El activista concluyó con un llamado a la conciencia colectiva: “Si permitimos que un ser vivo muera de hambre mientras miramos para otro lado, nos estamos deshumanizando como sociedad. Los animales también tienen derecho a la vida digna”.







