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Contaminación Cruzada, un Riesgo Silencioso en la Alimentación de Nuestras Mascotas

Por: Deiby Martínez Cortés

La alimentación de nuestras mascotas debería ser un proceso seguro, pero la contaminación cruzada sigue siendo una de las mayores amenazas dentro de la industria pet food. Este problema ocurre cuando residuos de ingredientes de un lote contaminan otro, exponiendo a los animales a sustancias no declaradas o peligrosas. Y lo más preocupante es que las fábricas de alimentos para mascotas no siempre garantizan que este riesgo esté controlado al 100%.

¿Cómo sucede la contaminación cruzada?

Las plantas de producción manejan diversos ingredientes en una misma línea de procesamiento: harinas de carne, cereales, subproductos animales y vegetales. Si una máquina no es limpiada adecuadamente entre lotes, las partículas residuales pueden mezclarse con un nuevo lote de producción. Esto significa que si un ingrediente estaba contaminado con bacterias como Salmonella o E. coli, micotoxinas o metales pesados, la contaminación puede extenderse al siguiente producto sin ser detectada a tiempo.

¿Cómo afecta a nuestros perros y a nosotros?

Cálculos renales y problemas digestivos: La presencia de ingredientes no controlados puede alterar la dieta del perro, generando desequilibrios nutricionales. Por ejemplo, el exceso de minerales como calcio y fósforo puede formar cálculos urinarios, un problema común en razas como dálmatas y bulldogs.

Reacciones alérgicas y enfermedades digestivas: Un perro alérgico al pollo podría recibir trazas de este ingrediente en un alimento supuestamente libre de él, causando inflamación intestinal, vómito o diarrea.

Salud humana en riesgo: Si un alimento contaminado con Salmonella se manipula sin higiene adecuada, la bacteria puede transmitirse a los humanos, causando infecciones graves, especialmente en niños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

¿La industria está controlando este problema?

A pesar de certificaciones y normativas, no todas las plantas aplican protocolos estrictos de descontaminación entre lotes. En EE.UU., la FDA ha emitido más de 20 retiros de alimentos para mascotas en los últimos años debido a contaminación cruzada con Salmonella.

Por eso, como consumidores responsables, debemos exigir más transparencia. Que una marca tenga certificaciones no significa que no haya fallos en su planta. Es necesario que las empresas publiquen resultados de auditorías y que los consumidores reporten reacciones adversas para que la industria eleve sus estándares.

Conclusión: La contaminación cruzada sigue siendo una amenaza oculta. Exigir claridad en los procesos de producción y mayor control sanitario es la única forma de garantizar que lo que damos a nuestras mascotas es realmente seguro.